Divagando, con poquitas palabras

letras que vienen, que salen, que fluyen y que forman frases, párrafos, textos, cuentos, historias…

Archive for the ‘absurdez’ Category

Erre que te quiero erre

Posted by Rhino en febrero 22, 2007

Nací sin sonoridad en la erre.
“El pego de San Goque no tiene gabo porque Gamón Gamírez se lo ha gobado”
“tes tistes tigues tagaban tigo en un tigal”
repetía incesantemente con ganas de encontrarla y, a parte de la carcajada que provocaba en los que me escuchaban, poco más sonido hallaba.

Indagué en mis antepasados. Tal vez descendía de Fanceses o de Guiegos o quizás eran vascos, de Ipagalde(*). Quién sabe, nunca conseguí llegar más allá de mis bisabuelos y éstos, me aseguraron mis familiares, reían sonoramente, aquí y allá, a carcajada limpia.

En las primera comunión fui apartado del selecto grupo de personas que tenían el privilegio de la oratoria desde un púlpito.erre.jpg
El clero rebuscó entre los textos de la, por aquel entonces, santa biblia y eligió el más plagadito de erres (“muy bien, muy bien lo has hecho. El siguiente por favor”).
El atril esperaba a otra persona, una que ronronease adecuadamente.

Ensayé delante del espejo, la posición de la boca, de los labios y de la lengua.
Busqué y rebusqué en los libros la técnica de la fonación e incluso me hice con un guenault, el 18. Igual a fuerza de airear a los mil vientos la marca de coche la sonoridad iba llegando. Nada más lejos de la realidad, siempre fue mi guenault.Hasta que un día de otoño un hábil conductor le embistió por detrás, justo justo donde la R asomaba y pasó a convertirse en un amasijo de hierros en uno de los muchos cementerios de guenaules, lan goveres y demás habitáculos de 4 güedas

Comencé a trabajar en una oficina de atención al público, y el público sonreía cuando la erre hacía acto de presencia y los compañeros ahogaban su sonrisa con las manos y se desternillaban cuando tanto yo como otra de las compañeras, cuya sonoridad era igual que la mía, atendíamos al unísono. Era el sumum en el mundo de las vibraciones linguales múltiples en la zona alveolar, decían.

Con el tiempo, cansado de buscar, decidí poner punto final. Me reiría de las erres y de las egues y La vigésimo primera letra del alfabeto español, de mi alfabeto español, tendría una sonoridad distinta, la mía.

Ahora cada vez que escucho a Poncio Pilatos no puedo parar de reírme.

Iparralde(*) País Vasco Norte

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Agudeza policial

Posted by Rhino en febrero 16, 2007

Antonio empuja el carro con desgana. No ha comenzado el día con buen pie. Discusión familiar, notificación de embargo… y para colmo el trabajo. Odia su trabajo, a su jefe y a su carro.

Al otro lado de la ciudad, en la zona sur, se lleva a cabo una reunión de altos vuelos.
Asamblea en el cable de alta tensión, de gorriones, palomas y estorninos. Gabinete de crisis ante la inminente presencia de vientos huracanados..
Las mudas cigüeñas protegen el espacio, mientras los estorninos toman el canto “kokokokorr“. El sector escindido dentro de los estorninos se deja notar “tretet“”tretet“.
Toma la canción la representante de las palomas “juruu” “juruu” replicada por el grupo minotario de la asamblea, los gorriones “chiilichiilichiili” que con chirridos y piídoschirp“”churpquir” quiere que su opinión sea tomada en cuenta.
Un sonido estruendoso interrumpe la sesión. Un monstruo con enorme boca y dientes puntiagudos se dirige hacia ellas.
Algarabía en el desalojo de la sede asamblearia.Vuelos de emergencia abajo, arriba, en círculo…. en búsqueda del mejor refugio. Unas al torreón de la iglesia, otras, al cobijo del arbusto y la mayoría arriba, muy arriba.
En pocos segundos la excavadora comienza su trabajo. Caen los postes y con ellos los cables.
Todas las aves contemplan la destrucción y prometen venganza.

Hoy es viernes, ese consuelo le queda porque sábado y domingo no trabaja. Por delante, dos días para olvidarse de su jefe, del carro y de ese aciago día.
Le ha encargado para acabar la semana lo de siempre, la limpieza del parque. Los bancos están repletos de excrementos de aves como si una explosión de heces hubiera ido a parar a ese rincón de la ciudad.
Pero hoy todo es distinto. Un regalito aguarda en el carro para el primer animal con alas que decida interponerse en su camino y también para su jefe, si es que tiene la brillante idea de aparecer por allá.
Alza la vista al cielo y grita ¡¡mierda de pajarracos!!, y casi sin acabar de decir las palabras, una sensación caliente y a la vez asquerosa le inunda la cara, la boca, el pelo. Luego sólo disparos.

Las vecinas del parque del norte con el periódico en mano, comentan la noticia:

“A.R. es detenido en pleno parque del norte con una escopeta de caza. Se encontraba disparando al aire. Una patrulla de policía que pasaba por el lugar de los hechos ha tenido que neutralizarlo con material antidisturbios. Los testigos afirman que gritaba “¡¡putos pajarracos!!”. La policía sospecha que pudiera ser un cazador furtivo que incluso habría utilizado el uniforme de la brigada de limpieza de la ciudad para pasar desapercibido”

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